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viernes, 31 de enero de 2020

MANILLA EN PUERTA DE ÁMSTERDAM - Paises Bajos

Original Manilla

Hoy mi hijo Héctor, a fotografiado esta original manilla para mi colección, mientras callejeaba por Ámsterdam


Si quieres ver otras cosas que fotografié en esta preciosa ciudad de los Países Bajos, pulsa en el siguiente enlace https://callejeandocallejeando.blogspot.com/search/label/%C3%81msterdam

miércoles, 11 de mayo de 2016

APLICACIONES PARA MÓVILES - Ámsterdam

La entrada de hoy se la voy a dedicar a Ámsterdam, ya conocía "la ciudad de la risa" así la llamó un día un joven de Navarrete al enterarse que viajaba allí. Me hizo gracia el nombre, nunca antes había escuchado llamar así a la ciudad de Ámsterdam, me imagino que algunos de vosotros ya sabréis el porqué le llamaba así.

No tenía en mente el viajar allí, pero uno de mis hijos, al igual que muchos jóvenes españoles, también emigró de España y allí está trabajando, haciendo aplicaciones para móviles.


La Ámsterdam de Ana

Ésta fue en la primera que trabajó allí, aunque ya tiene un par de ellas en el mercado. Una de ellas es muy interesante, y a mí me ha ayudado mucho y me ha sacado de algún apuro cuando he ido buscando pueblos abandonados. Se trata de una aplicación en la que puedes encontrar en dónde has aparcado tu coche. Así que cuando nos adentrábamos por el monte en busca de algún pueblo abandonado, de esos que tienes que seguir el camino que hacen las vacas, pues marcaba en el móvil el lugar exacto en donde aparcábamos el coche con su aplicación  3Dcoche y, si de regreso teníamos algún problema para buscar el camino, la aplicación nos llevaba hasta el coche. 



Ana Frank´s door

Puerta de la vivienda en la que Ana Frank vivió escondida y escribió su diario. Cuando estuve enfrente de ella, lo primero que miré fue su numeración. ¡Qué pasada si hubiese sido una 13!  En Ámsterdam encontré un montón de ellas, y algunas de ellas muy bonitas e interesantes, aquí las podéis ver.

Bueno, pues a lo que iba, dicha aplicación sirve para que conocer a través de filmaciones y fotografías, los acontecimientos vividos por Ana, y otros tantos que sucedieron en aquellos fatídicos días, reflejados en la actual Ámsterdam.

Lo único malo, para nosotros los de habla hispana es, que sólo está traducida al inglés, alemán y holandés. 

lunes, 9 de mayo de 2016

¿UN TRAMPANTOJO EN ÁMSTERDAM? - Países Bajos




Eso es lo que me pregunté cuando vi esta imagen ante mi. Me parecía tan poco real, pero poco a poco, callejeando por la ciudad de los tulipanes me di cuenta de que los holandeses viven de una forma muy diferente a nosotros. 

Aquí en España, la gran mayoría de viviendas tienen persianas y hasta toldos. En cambio, en la gran mayoría de los países del norte de Europa, ni existen. No sé si será por el hecho de que cómo tienen menos luz que nosotros, quieren aprovechar la poca que tienen, y por ello no las utilizan, y no sólo eso, las cortinas que ponen en su mayoría son completamente traslúcidas, hasta el punto, de que si encienden la luz, puedes ver lo que hacen dentro de sus casas. Cosa incomprensible también en nuestro país, yo por lo menos, antes de encender la luz, bajo todas las persianas para que nadie me vea. 

Pues ellos no, ellos siguen igual y no les importa que los demás vecinos, o transeúntes les vean, y lo bueno es, que creo que nadie se fija en lo que pasa a través de esos indiscretos visillos.  

Mi hijo vive allí, y en un principio le costaba acostumbrarse al hecho de que los vecinos le viesen, yo le decía, "ponte unas cortinas más tupidas" y su respuesta fue, "no, pues igual me critican, ya que sería el único del pueblo y, ¡cómo soy extranjero!".  Así que ya se ha acostumbrado, lo malo será cuando yo vaya a visitarlo.


domingo, 24 de abril de 2016

ÁMSTERDAM - Países Bajos

Feliz y contenta, me desperté en Senlis, ya que sabía que en unas horas estaría con mi hijo en Ámsterdam. Así que después de un buen desayuno, retomamos nuestro viaje. Según nuestra amiga "GePeSiana",a las 13 p.m. llegaríamos a nuestro destino y, siguiendo los consejos que ella nos daba volvimos a la autopista A-10.
 En mi última entrada se me olvidó comentaros, que en las autopistas francesas está permitido conducir a 130 kilómetros por hora, pero no os fiéis mucho, ya que hay tramos en los que bajan la velocidad hasta los 90 y "ella" que siempre nos avisaba con su "Pi, pi, pi" cuando nos pasábamos, casualmente en ese lugar no lo hizo, y nos topamos con un radar, que comenzó a dar fogonazos, y nos quedamos con la duda de si las fotos eran para nosotros. Y otra cosa más, ni en las autopistas, ni en las gasolineras francesas aceptan la visa electrón.
Dejamos atrás Francia y nos adentramos en Bélgica, tanto allí como en Holanda, las autopistas son gratis. Debido a ello, están repletas de camiones, nunca antes había visto tanto camión junto, pero al ser los carriles anchos, la circulación era fluida. Allí también las áreas de descanso están muy bien, en todas ellas, hay mesas y una cafetería.

Por fin llegamos a los Países Bajos y comenzamos a ver agua por todas partes, ¡hasta por debajo de la autopista habían canales!. El paisaje allí era mucho más verde, y durante todo el recorrido hasta Ámsterdam, vi muchos pueblos pequeños, en los que se veían "casas-granjas" Eran casas muy bonitas y típicas de la zona, en las que las granjas de vacas se encontraban adosadas a ellas. Recuerdo una que me llamó mucho la atención por el hecho de ver a la dueña de la vivienda asomada en la que supuse era la ventana de su cocina, y justo al lado en la misma pared había una ventana grande, en la que se veían a las vacas dentro. También era curioso ver en algunas de ellas, a todo el rebaño de vacas en su mayoría blancas y negras, pastando libremente por lo que podría ser el jardín.

Canal 
Sin ningún problema, y a la hora prevista llegamos a la casa de mi hijo. Les habíamos mandado un WhatsApp desde una de las áreas de descanso de Bélgica, diciéndoles la hora de nuestra llegada, pero desafortunadamente no lo recibieron. Así que no había nadie en casa, cuando llegamos.
Ya sabíamos por mi hijo que aparcar en la calle era complicado y caro. Él nos había comentado que a las afuera de Ámsterdam hay un estadio en el que por 8€ al día se puede dejar el coche. El precio incluye billetes de ida y vuelta en metro, para todos los ocupantes del coche. Con este sistema conocido como P+R  lo que se pretende es mejorar la calidad de vida de la ciudad.

Típica y característica foto de Ámsterdam 

A mi hijo le dieron la tarde libre, y después de descargar nuestro equipaje, y dejar nuestro coche en el Ámsterdam Arena, nos dispusimos a visitar la ciudad de los canales.

Nosotros ya conocíamos la ciudad de Ámsterdam, estuvimos allí hace unos diez años y esa vez lo hicimos como cualquier turista. Nos recorrimos todas sus céntricas calles, y visitamos el museo Van Gogh. Esta vez ha sido distinta, ya que al estar con ellos, he podido ver, y saber cosas, que a un turista se le escapa.
Recuerdo que la primera vez, cuando íbamos paseando nos cayó un chaparrón tremendo. Yo siempre que viajo llevo un pequeño paraguas en mi mochila, así que no hubo ningún problema, nos cobijamos en él y continuamos nuestro recorrido. No duró mucho tiempo, cerré el paraguas y continuamos paseando, pero inmediatamente se puso a llover otra vez. Así fue casi todo el día. Enfrente del hotel habíamos visto anunciada en un cine una película española y la daban en versión original, y sin pensárnoslo dos veces nos fuimos al cine esa noche. Estando viendo la película, vimos pasar una rata por detrás de la pantalla, y nadie de los que allí estaban se inmutó, cosa que nos extrañó mucho.
Nosotros pensamos que lo de la lluvia y la rata, era una casualidad, pues tengo que deciros que no, en Ámsterdam llueve un montón, mi hijo está aburrido de tanta lluvia . Hubo un día que me hizo un comentario que decía algo así cómo: el Diluvio Universal duró cuarenta días y cuarenta noches, en Ámsterdam "todo un verano"

Nos ha llovido muchísimo y hemos estado todos los días pendientes de la lluvia, allí están tan acostumbrados que ni se inmutan y continúan montados en sus bicicletas. Hasta tienen paraguas alargados para cuando van montados en ellas.
Esta foto la tomé desde el salón de la casa de mi hijo, el edificio de enfrente, el que tiene los toldos naranja es un colegio. Se trata del colegio al que Ana Frank asistía antes del comienzo de la guerra.

En Ámsterdam hay muchísimos gatos, los veías por doquier, acurrucaditos en los umbrales de las puertas.

 Asomados en las ventanas de los restaurantes. Allí es muy común que todos tengan uno, y sabéis por qué. Pues por las ratas, allí hay muchas, posiblemente sea por los canales. También hay muchos mosquitos, mi marido vino lleno de picaduras, afortunadamente todos le picaron a él.
Debido al problema con las ratas, no dejan sacar la basura todos los días, se tiene que sacar a partir de cierta hora y sólo dos días por semana. 

De allí me traje este original picaporte con forma de pájaro carpintero