sábado, 5 de noviembre de 2016

GUARDA - Portugal

Hoy es Salix el que nos lleva a callejear por la ciudad más alta de Portugal, y me cuenta que un aire de montaña, ligero y saludable, corre por entre las calles medievales a las que el granito confiere nobleza y un color oscuro. 


Ese es el color de la Sé Catedral (sede catedralicia). Alta, inmensa e imponente, tiene aspecto de fortaleza con sus poderosas torres. Una vez dentro sorprende por la aplastante altura de las naves y por un enorme retablo todo esculpido en piedra.
 Fuera, en la plaza, las arcadas del siglo XVI albergan cafés en los que podemos descansar y ver cómo late el corazón de la ciudad. De aquí parten calles estrechas de palacios de granito y casas antiguas con ventanas góticas y gárgolas en los aleros. Todo el centro histórico está protegido por murallas, puertas y torres medievales que han llegado casi intactas hasta nuestros días.

Iglesia de la Misericordia 

También nos muestra la deslumbrante iglesia de la Misericordia, en la que se puede apreciar sobre su portal el escudo de armas del rey D. Joao V.

Iglesia vista desde otro ángulo

Junto a las murallas se encuentra la judería. La mayoría de las construcciones se remonta a la Edad Media y conserva símbolos grabados en la piedra y la arquitectura original con dos puertas, una estrecha para acceder a la planta superior, residencia de la familia, y otra más ancha para la tienda de la planta baja, ya que la mayoría de los judíos se dedicaba al comercio.

Retrato de Miguel de Unamuno

La ciudad de Guarda le ha dedicado este retrato creado por el artista natural de Mogarraz Florencio Maíllo, y que ha pintado con polvo de granito y con la técnica de la encáustica, usando para ello aglutinante de cera de abeja. Y si lo ha hecho con granito es porque esta es la piedra típica y más usada en Guarda. se colocó el 11 de junio cuando allí se celebró el Simposio Internacional de Arte Contemporáneo 




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