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jueves, 5 de enero de 2017

MONTENEGRO DE CAMEROS - Soria



En casa, cuando nos referimos a Montenegro, le llamamos "el pueblo de los jabalíes" y eso es debido a que en el bar del pueblo hay fotos de una cacería en la que están todos los cazadores posando en la puerta de dicho bar con un montón de jabalíes. Cuando es época de caza siempre nos acordamos de él y eso es debido a que nos apetecería ir, para ver cuando regresan de la caza, pero luego se nos pasa y no lo hacemos. 





La primera vez que estuve allí, no veáis el frío que pasé, todo estaba nevado. Fuimos por el puerto de Santa Inés de 1758 m de altura. Es el único pueblo del Camero que no pertenece a La Rioja, pero lo que si que comparte con dicha comunidad autónoma es el prefijo de teléfono el 941
Además de su iglesia parroquial, en Montenegro también se puede visitar la ermita de San Mamés declarada de Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento desde el 20 de abril del año 1983 
Al ver esta foto, he recordado a mi querida amiga Corry Kaslander, pintora holandesa, que conocí en Barcelona, estudiando las técnicas de grabado. Desafortunadamente, ya nos dejó, lo hizo con 82 años y, tengo que deciros que a pesar de la diferencia de edad que había entre las dos, (podría haber sido mi madre) la echo mucho de menos, era una persona que me ha aportado mucho y, de la que también he aprendido mucho. Tenía un espíritu, que muchas jóvenes quisieran tener.

Con 80 años ya cumplidos, se puso a estudiar guitarra, y también comenzó a aprender el manejo del ordenador. Hasta tenía un blog  "contes i narracions"  Sabiendo de mi afición por fotografiar pueblos pequeños, un día me pidió una foto de uno de ellos. Le mandé varias, y ella eligió la del pueblo de Montenegro, para el siguiente trabajo para su blog. Lo escribió en catalán y lo tituló:

L´EMPELT - Un dia plujós 

 Era un dia plujós, molt trist , i la gent de nostre petit poble deia,--Mireu, ni el Sol ha volgut sortir i avui ni els ocells volen cantar ,també ells estàn tristos.
Tot el poble estava de dol, perquè avui anaven a dir adéu al vell professor, l'home que els havia dedicat tota la seva vida.
Mai havia volgut deixar el poble, ni per fer una bona carrera a la ciutat.
Ell estimava la gent d' aquí, ensenyava a petits i grans, els transmetia la seva saviesa.
Per això, avui, tothom, en un silènci total, acompanyaven el seu estimat professor al seu últim destí.
I sabien que a partir d'ara, aquest poble no seria mai més com abans.

Un día de lluvia

"Era un día lluvia y triste, y la gente de nuestro pequeño pueblo decía,-- Mirar, ni el Sol ha querido salir, y ni los pájaros quieren cantar, también ellos están tristes.
Todo el pueblo estaba de luto porque hoy iban a decirle adiós al viejo profesor, el hombre que les había dedicado toda su vida.
Nunca había abandonado el pueblo, ni para hacer una buena carrera en la ciudad.
Él apreciaba a su gente, enseñaba a pequeños y grandes, les trasmitía su sabiduría.
Por eso, hoy, todos, en un silencio total, acompañaban a su estimado profesor a su último destino.
Y, sabían que a partir de ese momento, el pueblo no volvería a ser como antes. 



Construcciones típicas cameranas



En verano, los montenegrinos se aprovisionan de buena cantidad de troncos de leña para poder soportar dentro de sus casas, los fríos días, del crudo invierno que les suele hacer en esa zona.



Un montenegrino


lunes, 10 de octubre de 2016

RATONCITO PÉREZ - Madrid

Hace unos días puse la tele y vi que estaban haciendo una película sobre El Ratoncito Pérez, entonces recordé que cuando estuve en Madrid fotografié un balcón en la calle Arenal nº 8 en el que había una placa conmemorativa sobre este pequeño personaje de ficción. 

En el año 2003, fue el alcalde de Madrid, D. José Mª Álvarez el que institucionalizó la residencia de este entrañable personaje (la única dedicada a un personaje de ficción)
Lo que yo no sabía entonces es que se trataba de la casas Museo del ratón Pérez, y que en ella se puede realizar una curiosa visita en la que los niños y mayores, pueden conocer cuál es su origen y el por qué este ratoncito visita cada noche a los pequeños que ese día se les ha caído un diente.
¿Sabíais que fue un padre jesuita Luis Coloma el que escribió este cuento infantil en el año 1894 cuando el rey tenía ocho años, y qué fue por motivo de la caída de uno de sus dientes de leche?
La obra manuscrita con la dedicatoria a S.M. encuadernada en piel verde se conserva en la cámara acorazada de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid  
Esta casa Museo también emite Certificados de Origen de caída de dientes de leche, eso lo hace a través de su web, y también para celebrar esa caída también hace entrega de tarjetones "Feliz caída" que habitualmente personaliza el mismísimo Sr. Pérez.
Este cuento que defiende valores éticos comienza diciendo: "Sembrad en los niños la idea, aunque no la entiendan: los años se encargarán de descifrarla en su entendimiento y hacerla florecer en su corazón"

El cuento dice así
El rey Budy I, un rey huérfano de padre, mimado y cuidado con todo recelo y precaución,  se convirtió por una noche en el compañero de viaje del Ratón Pérez,( previamente transformado por este ratón), y juntos estuvieron recorriendo distintos rincones de Madrid, y terminaron conociendo a Gilito, un niño de origen humilde. 
Normalmente Pérez no tomaba contacto con los niños cuando recogía sus dientes, pero esta vez si lo hizo, no fue por casualidad, se cree que Pérez quiso aprovechar este viaje para mostrar al pequeño rey formas de vida menos agraciadas, en el terreno y bajo el frío del relente nocturno.
Coloma lo define como un pequeño ratón, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera terciada a la espalda, en donde lleva las monedas que deja a cambio de los dientes que dejan los niños bajo la almohada. 
El nombre de Budy no lo puso por casualidad, su madre la reina regente María Cristina de Habsburgo así llamaba a su hijo Alfonso XIII cuando era niño. Palabra de origen austro-bávaro que significa niño, y que era un apelativo cariñoso que a él le gustaba mucho oír de los labios de su madre. 

No sé vosotros si recordaréis la noche en la que dicho personaje nos dejaba unas monedas bajo la almohada, pero yo si que lo recuerdo, y estaba tan ansiosa por despertarme y mirar bajo la almohada, que casi ni dormía.
También recuerdo a mis hijos diciéndome, "mira se me mueve el diente, qué bien vendrá el ratoncito Pérez" y a partir de ese momento no paraban de movérselo ellos mismos, hasta que venían corriendo a enseñárnoslo ya en la mano. Y esa noche a ponerlo bajo la almohada y a esperar qué le dejaba el ratoncito Pérez. Y los que sois padres, no sé qué habréis hecho con esos dientes de leche de vuestros hijos, yo si que os puedo mostrar qué hice con ellos. 

Los dientes de leche de mis hijos
Pues guardarlos en este estuche pastillero. Los de la izquierda son de Héctor y los de la derecha son de David, y los diferencio, porque los de David eran más pequeñitos que los de su hermano. No sé si ellos saben que continuo guardándolos, posiblemente se enteren ahora, si leen la entrada de hoy dedicada a este peculiar personaje de ficción.