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viernes, 2 de febrero de 2018

PLAYA DE TOTORITAS - Perú

Playa Totoritas 

Se trata de una playa balneario en el sur de Lima, en el Perú 

Vivienda y tinajas

Son muchas las veces que a ella acudí, y tenía la peculiaridad de que era, y creo que continuará siéndolo, una playa privada. Tienes que ser invitado por alguno de sus propietarios o inquilinos para acceder a ella. 
Esta puerta me gustó tanto que al final la pinté para mi colección "Pintando Umbrales" Pulsa en el siguiente enlace y verás el cuadro https://pintandoumbrales.blogspot.com/2020/02/oleo-de-una-puerta-con-tinajas-de.html


Mar Pacífico


Para llegar hasta ella desde Lima, se tiene que hacer por la Panamericana Sur y, la población más cercana es Mala

Gaviotas

En ella podrás disfrutar de una gran variedad de aves

Lugar perfecto para los observadores 

Puesta de Sol en Totoritas
Algunas de las fotos las hizo mi amiga Gloria Rodriguez

martes, 22 de noviembre de 2016

DE PASEO POR EL CENTRO HISTÓRICO DE LIMA - Perú


Siempre que llega el día de reflexión antes de unas votaciones, me viene a la mente lo que nos sucedía a los españoles en el Perú, cuando llegaba el día de las elecciones.

No sé si sabréis que en el Perú estaba prohibido expender bebidas alcohólicas, desde las 48 horas, antes del día de las votaciones, hasta 12 horas después de ese día. Así que si uno iba a un restaurante durante esos días, no te podías beber ni una cerveza, y eso nos sucedía también a los extranjero. Y por más que les decíamos, que nosotros no íbamos a votar, no conseguimos que nos diesen ni una gota de alcohol.

Yo lo veía un poco exagerado, aunque también lo entendía..... Pero tengo entendido, que han llegado a un acuerdo y ahora solo está vigente el día designado para realizar las elecciones, y no se aplica a extranjeros con visa temporal. Eso quiere decir que de todas formas me vería obligada a abstenerme, ya que mi carnet era de residente.  

Iglesia de San Francisco

Y ya que os he hablado de una de mis vivencias en ese país, os voy a mostrar una iglesia que me sorprendió mucho cuando la vi. se trata de la iglesia de San Francisco, en pleno centro histórico de Lima. Como podréis apreciar es una iglesia muy original de estilo barroco limeño 


Catacumbas

Si os he dicho que me sorprendió fue porque debajo de ella se encuentra una inmensa catacumbas, repleta de huesos. En la época colonial estuvo funcionando como cementerio hasta el año 1810,  y se calcula que allí se debió de enterrar a una 25.000 personas.
No veáis la sensación que sentí cuando la visité, habían un montón de huesos de todas clases y tamaños, y hasta una fosa común con todos cráneos, fémures, tibias, peronés, todos ellos muy bien ordenados. 

Estación de los Desamparados

Se cree que está unida con el palacio de Gobierno, y con la también cercana estación de los Desamparados. Si visitáis Lima ir a verla, ya que aunque es estremecedora, también es muy interesante. 

PUERTAS EN SAN BORJA - Lima

Y, continuando con mis vivencias en Lima, os diré que me fascinaban las puertas de la mayoría de sus casas, no os podéis hacer una idea de lo bonitas y laboriosas que son muchas de ellas. Muchísimas veces me he arrepentido de no haberlas fotografiado. Pero allí, no era nada recomendable el ir por la calle, con una cámara captando imágenes, con la misma libertad como lo hacemos aquí. Igual ahora han cambiado las cosas y hay más tranquilidad y seguridad. Eso espero.

Al principio, estuve viviendo en San Borja, un barrio muy bonito, con calles muy amplias, llenas de vegetación y en donde la mayoría de sus viviendas eran casas y edificaciones de pocas alturas, que se le llaman departamentos. Recuerdo que sus calles tenían nombres de pintores y músicos.

 ¡Cuantos paseos he dado por esas calles! durante los nueve años que estuve allí, casi todas las noches después de cenar, salíamos a caminar, siempre acompañados de Ody un perro de  raza Chow Chow que nos adoptó. Eso fue amor a primera vista, se encaprichó de nosotros y no nos dejaba ni a sol ni a sombra, nada más qué salíamos nos seguía. Era de mis vecinos peruanos, y ellos estaban sorprendidos, ya que Ody no se iba con nadie. Más tarde también nos acompañaba Mendy un Husky que mi vecina María Esther nos regaló.

 Volviendo a las puertas, ya que no me traje ninguna foto de esas puertas tan bonitas de las que os he hablado, al comenzar este blog, les pedí a mis amigas peruanas que dejé allí, que me mandasen algunas fotos de ellas. Pero por el momento ninguna lo ha hecho, excepto Lourdes, la hija de mis vecinos, que hace ya un tiempo me mandó las que a continuación os voy a mostrar.




No os podéis hacer una idea de la sorpresa que me llevé cuando recibí las fotos. Lourdes, me envió fotos de las puertas de mi casa, puertas que yo abrí y traspase montones de veces 


Esta es la entrada a mi departamento




Y estas, otra sorpresa más, las puertas de mi cocina, qué por cierto yo las estrené. Todas hechas de madera maciza y talladas a mano. Allí todo es pura artesanía. 


También de la cocina


Cerradura en la que muchas veces introduje las llaves



Y esta es la más bonita de todas

Así son la mayoría de puertas, no os podéis hacer una idea de los trabajos tan bonitos que hay en ellas.

Allí estuve viviendo en una casa de dos plantas, abajo vivían los dueños, que eran peruanos. No tenían ninguna intención de alquilar, pero cuando nos conocimos nos caímos tan bien, que nos alquilaron toda la planta de arriba. Esta era la puerta que yo utilizaba para entrar a nuestro departamento, ellos tenían otra igual para acceder a su vivienda.




Y esta foto la pongo, ya que doy por hecho de que se van a alegrar al verla. Son Edu, que todos llamaban "Terruco" Este nombre se lo pusieron debido a que él procedía de Chiclayo, la zona donde antes estaban los terroristas. Aunque de eso no tenía él nada, ya que era una buenísima persona, y el otro personaje de la foto es Mendy mi perro.
Edu era su muchacho para todo, siempre limpiando y al tanto de todo, sé que ahora ya no está con ellos, me enteré que ya se jubiló
Y Mendy que se pasaba muchas horas del día sentado en esa puerta, que daba acceso a la cocina. Durante el día fuera y por la noche dormía en un felpudo en la parte de dentro.

lunes, 21 de noviembre de 2016

MIS VIVENCIAS EN LIMA - Perú

Algunos de vosotros ya sabéis que viví nueve años en el Perú, concretamente en Lima y, desde hace ya algún tiempo me está rondando por la cabeza contaros mis vivencias en ese país. Comenzaré a deciros  que fuimos allí por motivos de trabajo, y que fue muy inesperado.

Todo sucedió en la primavera del 94, por aquél entonces estábamos organizando nuestras vacaciones de verano, y habíamos solicitado un apartamento en Jaca, (en la empresa en donde trabaja mi marido a los empleados nos dan o nos daban, ya no sé si eso existe todavía, subvenciones en apartamentos y hoteles, para pasar las vacaciones de verano).

El motivo por el que habíamos solicitado Jaca fue porque mis dos hijos tenían dos compañeras de clase, que eran hermanas y todos los veranos pasaban en Jaca las vacaciones. Así que pensamos que sería un bonito lugar, y ellos podrías tener amigos y, cómo los Pirineos son tan bonitos, pensamos que toda esa zona sería muy interesante para hacer excursiones.

Y esperando a que nos diesen la confirmación, llegó un día del trabajo mi marido a casa, y me dijo "Ya tenemos las vacaciones", y contenta le dije ¿a Jaca? y me respondió, no más lejos, y yo un poco desilusionada le pregunté ¿a San Sebastián? (era el segundo lugar que habíamos pedido), y me dijo, no a Perú. Ya os podéis imaginar la cara de sorpresa que a mí se me quedó, no entendía a santo de qué nos íbamos tan lejos, y entonces me contó, que ese mismo día le habían llamado, y le habían propuesto ir allí a realizar un trabajo, y que en el plazo de 8 días ya tenía que estar allí,  y él sin llamarme y sin consultarlo con nosotros, dijo que si.

Y si lo hizo fue porque era para un plazo de 6 meses, y como coincidía con las vacaciones del colegio de mis hijos, pensó que sería buena idea que durante ese tiempo nosotros estuviésemos allí con él. La verdad es que no era mala idea, pero así, sin más, sin saber nada de aquél país. Ahora las cosas son muy distintas, tenemos mucha información de todos los lugares, pero en aquél momento, lo único que yo conocía, o había oído hablar del Perú era el Machu Picchu, las líneas de Nazca, y que estaba Sendero Luminoso. 

Fue todo muy rápido, creo recordar que era miércoles, y al lunes siguiente por la tarde ya viajó a Madrid para unirse al grupo, nosotros nos quedamos en casa, esperando tener noticias de él, y mientras tanto fui organizando nuestro viaje. 

Recuerdo que lo primero que me dijo cuando me llamó fue que en Lima había mucha humedad, justo allí estaban en otoño e iba a comenzar el invierno (al revés que en España) y el Lima, aunque no os lo creáis no sale el Sol durante "todo" el invierno, y cuando digo "todo" es porque no sale, y si algún día uno de sus rayos atraviesa una nube es algo extraordinario. 

Para que me entendáis, ya que a mí también me costaba mucho entenderlo, os diré que os imaginéis esos días nublados, cargados de humedad, y que cuando caminas sientes el rocío o el chirimiri  del agua cubriéndote el rostro, y el suelo se humedece, pero sin charcos, ¡pues así es casi todos los días del invierno!. 


Y, como dicen que una imagen vale más que mil palabras, pues aquí os dejo una foto que hice desde la terraza de la casa en donde vivíamos, y el edificio que se ve es el "Pentagonito" así se le conoce popularmente al Cuartel General del Ejército, que se encuentra en el distrito de San Borja, la de la izquierda es en verano, y la derecha invierno.

Tengo una curiosidad que contar sobre la foto de la derecha, y es que cuando fui a recoger las fotos, a la tienda de revelados, vi que faltaban muchas fotos. El carrete era de 36 y habían unas 20, miramos los negativos y al ver que todos estaban bien le pregunté a la dependienta, el porqué no habían revelado las otras fotos, como por ejemplo la foto de la derecha, a lo que me dijo que era niebla y no se veía nada, y le contesté que yo había fotografiado la niebla, también en el carrete había una foto que le había hecho a una de las cabinas de teléfono que por aquél entonces había en el Perú, y cuando le pregunté por ella, sorprendida me dijo que era una cabina. No entendía que yo hubiese fotografiado una vieja cabina.


Y por ejemplo esta foto tampoco me la habían revelado, y fue por el hecho de que según ella no se veían las caras de las personas, y le dije que lo que yo había pretendido fotografiar era a los pingüinos. Eso también me dio a entender que allí los revelados los hacían manualmente, no como en España, que los metían en una máquina y salía todo las fotos buenas y las malas, que al final terminaban en la basura. Con el paso de los años, allí también se llegó a hacer lo mismo. 

Restaurante Rosa Náutica - Isla del Callao

Esta foto también la debí de hacer en verano, ya que al fondo se ve la Isla del Callao y en invierno no se veían, recuerdo que cuando la vi por primera vez me sorprendió, ya que había paseado tantas veces por la Costa Verde y jamás la había visto.

Su nombre se le conoce por isla del Callao, porque se encuentra frente a este puerto, aunque su nombre es isla San Lorenzo, su suelo es muy árido, tan solo en invierno se cubre con vegetación de lomas. En el año 1835 Darwin la visitó, se sabe porque sus observaciones quedaron registradas en su diario de viaje.

Y lo que veis en el medio de la foto es el restaurante La Rosa Náutica, la de anécdotas que tengo de ese restaurante, y algunas de ellas, ocasionadas por algún que otro Pisco Sour, la deliciosa y típica bebida del Perú, que allí me tomé. 


La Costa Verde 

Según me contaron hubo un tiempo en el que había tanta vegetación y estaba tan verde que por ello se le conocía con el nombre de la Costa Verde. 

Es lo primero que vi cuando aterricé, el chófer que vino a buscarnos nos llevó por allí ya que para él, esa era la ruta más bonita. Os diré que me desilusionó un poco, por su suelo tan árido, la falta de vegetación, la espesa niebla, y el olor tan peculiar que noté nada más descender del avión. Por aquél entonces se bajaba y subía a los aviones por las escaleras, y se accedía al aeropuerto caminando.Tiempo después descubrí que el olor procedía de una fábrica de harina de pescado que estaba en el Callao.  


Limpiabotas

El hotel lo teníamos en Miraflores, uno de los 43 barrios que hay en Lima, bueno allí se les llama distritos, y esta imagen es la primera que vi cuando bajé del coche. Imagen que jamás había visto con anterioridad, había escuchado hablar del oficio de limpiabotas, pero nunca antes había visto a nadie realizando este trabajo, y la verdad es que me hizo mucha gracia. ¡Hasta llegué a sentarme para que me limpiasen los zapatos! El día que llegué no, lo hice tiempo después. 

martes, 12 de abril de 2016

VISITANDO LAS LÍNEAS DE NAZCA Y EL PARQUE NACIONAL DE PARACAS - PERÚ

Hasta hace unas semanas he estado siguiendo un programa que hacían los domingos en la 2, y que me ha gustado mucho. Era de un matrimonio que estaba viajando por el mundo con sus dos hijos, un  niño de 7 y una niña de 10 años. Casualmente comencé a verlo, cuando llegaron desde Ecuador al norte del Perú, y se hospedaron en un hotel del balneario de Máncora. Me gustó mucho, ya que cuando viví en el Perú, también estuve por esa zona, aunque no tuve la suerte que ellos tuvieron. "Yo no vi las ballenas nadando muy cerca de la playa".

El programa finalizó, cuando ellos se encontraban en la estación de autobuses, dispuestos a viajar en bus hasta Lima, se veía muy contento al padre, y decía que lo iban a hacer en un autobús de primera. Eso me hizo recordar lo que a nosotros nos pasó al poco de llegar a Lima. Creo que fue el segundo fin de semana de estar allí, cuando decidimos ir a visitara las Lineas de Nazca y Paracas en Ica. El viaje lo íbamos a hacer nosotros cuatro, más tres compañeros del trabajo de mi marido que se encontraban allí sin sus familias, y yo fui la encargada de ir a buscar los billetes y organizar el viaje.

Por aquél entonces en Lima habían dos estaciones de autobús, una en el centro de Lima, lugar que tenía prohibido acercarme, ya que era bastante peligroso. No porque te pudiesen hacer daño físico, si no por el hecho de que te podían robar, y no era nada aconsejable que me acercase por allí,
Así que fui a la otra estación que se encontraba en la Avenida Javier Prado, muy cerquita del Museo de la Nación, y allí me informaron que había un autobús VIP, no me lo pensé dos veces, y compré los billetes (de ida y vuelta clase Vip).

No veáis la cara de sorpresa que se nos quedó cuando vimos el bus. ¡Una pasada!, era de dos plantas, teníamos para nosotros una azafata, y toda la planta de abajo, los asientos eran muy amplios y en el medio del bus habían unas mesas y asientos a su alrededor. Ninguno de nosotros habíamos viajado o visto algo semejante en España, realmente nos sentíamos VIP "Very Important People


Parque Nacional de Paracas

En la entrada anterior os comenté que durante el invierno no sale el Sol, pero afortunadamente eso tan sólo sucede en Lima, así que en Ica pudimos disfrutar de un clima muy agradable, con Sol, temperaturas altas, que hacían que durante el día fuésemos con manga corta, y hasta nos pudimos bañar en la piscina del hotel.

El primer día fuimos al puerto de El Chaco, donde nos esperaban las embarcaciones que nos llevarían a las islas Ballestas en la Reserva Nacional de Paracas. Allí habían muchas aves guaneras, como el guanay, el piquero, el zarcillo y también vimos, a lo lejos  algunos pingüinos de Humboldt que están en peligro de extinción.Y, por primera vez escuché hablar sobre el guano, y supe que se trata de un abono que se saca de los excrementos de las aves, y que se utiliza en la agricultura. Su nombre proviene del quechua “wanu”, los peruanos lo utilizan desde la época de los incas y hasta se ha creado una industria para su extracción.


También vimos leones marinos 

Y visitamos la Catedral, una roca tallada, o formación geológica en la costa del Pacífico 

La Catedral

Y puedo decir que soy una de las afortunadas, ya que en el terremoto del 2007 la parte en donde se encuentra el arco se derrumbó. Estuvimos caminando por su interior, y me traje una curiosa piedra, que tiene la forma de un león marino, la guardo con mucho cariño. 

El Candelabro

De regreso nos llevaron a ver el famoso Candelabro, o Tridente, o Tres Cruces, de estas tres formas se le conoce a este geoglifo de más de 177 metros de largo y 54 de ancho. Hay quien dice que en el pasado, debido al material del terreno, el candelabro brillaba con reflejos del Sol , y que en la distancia era más visible. Lo raro de este candelabro es que lleva allí desde hace muchísimos años y, lo curioso es que a pesar de estar hecho en una montana de tierra o arena, nunca desaparece ni se borra, al igual que pasa con la Líneas de Nazca. No se sabe el porqué está en ese lugar, y hay quién dice que puede ser que los motivos de su creación sean por motivos relacionados con rituales relacionados con sacrificios humanos, o con trabajos relacionados con la cosecha. El caso es que nadie puede confirmar nada de su existencia. Lo que si que es cierto es que ahora sirve de atracción turística. 


El Colibrí

Y lógicamente también sobrevolamos las Líneas de Nazca, cuando estaba sobre ellas, recordaba un documental que unos años antes de ir a Lima había visto en la televisión, y que me había impactado mucho, ya que comentaban que estaban hechas por los extraterrestres y, que eran pistas de aterrizaje. Pero al igual que el Candelabro, de estas figuras también hay algo inexplicable, por lo menos para mí. Se dice que están hechas por los incas, pero a mí me cuesta creer, o mejor dicho, veo tan difícil que personas de aquella época, sin los medios que hoy en día tenemos hayan podido realizar estas figuras tan grandes, tan perfectas y, tan simétricas.

Casa donde nació Abrahan Valdelomar

Como podéis ver lo de fotografiar puertas me viene de lejos. Esta en concreto es de la vivienda de Abrahan Valdelomar, escritor peruano que nació en Ica en el año 1888  y murió en Ayacucho en el año 1919, fue narrador, poeta, periodista, ensayista y dramaturgo. Cuando nosotros estábamos en Lima, su rostro estaba en los billetes de 50 soles.
Cuando sucedió el terremoto del 2007, pensé en ella, ya que estaba muy mal cuando la vi y, cómo Ica fue una de las ciudades más afectadas.

Con ella terminamos nuestro recorrido por esta zona que se encuentra a unos 300 km de Lima, en el sur del Perú. Y desde allí nos llevaron al punto en donde teníamos que coger el autobús, y para sorpresa nuestra vimos que nos llevaron a otro lugar, nada que ver con el sitio en donde nos habían dejado el viernes. El lugar estaba repleto de gente, peruanos-as, las mujeres iban vestidas con sus coloridas chompas (así es como se les llama a las chaquetas) y sus polleras (faldas) y había un autobús, que tampoco tenía nada que ver con el que nosotros habíamos llegado. Cómo se acercaba la hora y no lo veíamos preguntamos por él, y nos comentaron que el autobús que allí había era el único que iba a Lima. No entendíamos nada, y todos me miraban a mí, pues yo había sido la que había organizado el viaje, "¡menos mal que en los billetes ponía que tanto la ida y la vuelta era en clase VIP!" Así por lo menos no me podían reprochar nada, y no quedaba, cómo que no me había enterado de nada, cuando compré los billetes. Y,cómo con el poco tiempo que llevábamos en el Perú, ya nos habíamos dado cuenta de que era una tontería protestar, pues no servía de nada, obedecimos y los siete subimos al autobús.

 La imagen era de película, esto fue en el 94, cuando no teníamos tanta información, pero si que habíamos visto algunas películas de gente subiendo en los buses cargados con gallinas, comida, cestos grandes con cosas, pues así era nuestro bus. 

Y para que veáis que no os exagero, aquí os dejo una imagen que años después fotografié en la parada de autobús de Huaraz en la que se ve a gente esperando el autobús, y todo lo que iban a meter en él.


Fue un viaje inolvidable, paró en cada pueblo, y cada vez que lo hacía subían a vender de todo, pasteles, rosquillas, bocadillos, cerdo frito. ¡Cosas que ni os podéis imaginar! y, a pesar de que estábamos hambrientos, no compramos nada, ya que tampoco era nada recomendable y no nos podíamos arriesgar, tan sólo algunas bebidas. Ese día fue la primera vez que probé la Inca Kola, la bebida típica del Perú, que me recordó a un jarabe, y que en un principio no me gustó nada, pero tengo que reconocer que con el tiempo me acostumbré a ella. 

Botella de Inca Kola

Llegar a Lima fue un calvario, muchos de los coches que circulaban por la Panamericana iban con un solo faro, o sin luces, ¡qué angustia que teníamos!, veías un farito rojo, y resultaba ser un tremendo camión que tan sólo llevaba esa luz. No entendíamos cómo podían circular así, e íbamos todo el tiempo mirando hacia adelante y muy asustados.
¡Pero aquí no acabó la cosa!, cuando llegamos a Lima, vimos que el autobús pasó de largo la estación, y se metió por unas calles que no conocíamos, inmediatamente preguntamos y nos enteramos que nos llevaban a la estación del centro de Lima, donde nos habían aconsejado que no fuésemos, y menos a altas horas de la noche. Exactamente no recuerdo la hora en la que llegamos, pero eran ya más de las 12 de la noche, y no nos pareció bien llamar a los chóferes de la empresa, pues no era justo hacerles venir a esa hora. Aunque al día siguiente, cuando ellos se enteraron de nuestra aventura, lo primero que nos dijeron fue, que les debíamos haber llamado.




Allí mismo pedimos dos taxis y nos llegaron dos Escarabajos similares a éste, y no exagero. Creo que la única diferencia que había entre éste y los nuestros, era que a los nuestros si que les funcionaban los dos faros delanteros, No veáis la cara que se les quedó a los vigilantes del hotel cuando nos vieron llegar  montados en ellos. 
La verdad es que todo lo que hicimos en Ica, estuvo perfecto, muy bien organizado, todo nos gustó mucho, no tuvimos ningún problema, El viaje de ida fue maravilloso, al hacerlo de día disfrutamos del paisaje, la verdad es que todo nos encantó. Pero el regreso fue una aventura que nunca la he olvidado,  
Tengo ganas de ver el programa del domingo, y ver qué tal les ha ido su viaje a Lima en bus. Cómo os decía el programa me está gustando mucho, me trae muchos recuerdos, y estoy viendo muchas mejoras en el Perú, cosa que me alegra mucho. Igual sale el Arco Mar en Miraflores, el barrio en donde viví. 

jueves, 24 de marzo de 2016

MI PRIMER DÍA EN EL CAMINO DE LOS INCAS - Cuzco, PERÚ

Son muchos los que cuando se enteran de que vivo en un pueblo que se encuentra en pleno Camino de Santiago, me preguntan si yo también lo he hecho. Mi respuesta es que no, y que tampoco sé si alguna vez lo haré, ya que cando veo a los peregrinos atravesando el pueblo, y pienso en lo que todavía les queda para llegar a Santiago, se me hace muy cuesta arriba. Aunque reconozco que hubo un tiempo, en el que si que me rondaba por la cabeza el hacerlo. Pero como el dicho que dice "de este agua no beberé" no digo nada, ya que igual algún día me da la vena y lo hago. 

¿Pero sabéis lo que si que he hecho?, pues el Camino de los Incas, en inglés Incas Trail. Algunos de vosotros ya sabéis que viví en el Perú nueve años, y lógicamente, como cada turista que llega a ese país, lo primero que hice fue visitar el Machu Picchu.

La primera vez lo hice en autobús y tren desde Cuzco, me gustó mucho y tengo muy buenos recuerdos de aquél viaje, aunque algún mal rato pasé con el soroche, así es como allí se le llama al mal de altura, y debido a ello, siempre retrasaba el ir a sitios en donde lo pudiera sufrir. Pero un día hablando con unos amigos españoles nos comentaron que iban a hacer el camino con algunos de sus familiares valencianos que venían de vacaciones, y nos animaron a que lo hiciésemos con ellos. Y la verdad es que nos animamos y decidimos hacerlo. Todo estaba organizado, teníamos los porteadores, guías, y todo contratado, pero resultó que uno de los que venían desde España se cayó y fracturó el pie, así que decidieron retrasar el viaje, y como nosotros no podíamos retrasarlo ya que nuestro hijo sólo tenía esos días de vacaciones en el colegio, pues decidimos hacerlo en los días que habíamos planeado.

 Lo hablamos con la agencia, y nos metieron con otro grupo, que también lo iba a hacer.  El día anterior a iniciar el camino lo pasamos en Cuzco, donde celebraron el Inti Rayni una tradicional fiesta que allí se celebra el 24 de junio, para celebrar el solsticio de invierno.

A primera hora de la mañana del día siguiente un mini-bus vino al hotel a buscarnos, y de hotel en hotel fuimos recogiendo a la gente con la que íbamos a compartir esta experiencia. Una vez ya todos en el bus, nos llevaron a Piscacucho, también conocido como kilómetro 82, ese era el punto en dónde deberíamos comenzar el camino, y en el que se suponía que se encontrarían nuestros porteadores, cocineros y todo el equipo de gente que nos tenían que acompañar.

 No sé ahora cómo se harán estos viajes, ni cómo estarán acondicionados, pero en aquél entonces, a excepción de algo parecido a un albergue que se encontraba a unas horas de Machu Pichu, no había nada, todo se tenía que hacer en plena naturaleza, comer, aseo personal, y para dormir lo teníamos que hacer en tiendas de campaña.
     

Porteador

Este es uno de los porteadores que nos acompañó, la verdad es que daba pena ver el peso que tenían que cargar durante los 42 kilómetros que tiene el camino de los Incas. Y todo, bajo mi punto de vista, por un insignificante salario. 

Nosotros no estábamos dispuestos a cargar con las mochilas, y ya que eramos tres personas, en Lima cuando contratamos el viaje, pedimos y pagamos por tres porteadores, queríamos uno para cada uno. 

Pero cuando llegamos al punto de encuentro vimos que tan solo teníamos uno para nosotros tres, y por más que insistimos y discutimos, no conseguimos que contratasen a más porteadores, y eso que allí habían chicos dispuestos a hacerlo. No lo hacíamos por nosotros, si no por ellos, pues nos parecía injusto que todo el peso lo cargase uno. Y, en vista de que no merecía la pena seguir discutiendo, mi marido y mi hijo decidieron llevar ellos sus mochilas, y comenzamos el famoso camino de los Incas   

Caminando hacia el Machu Picchu

No fue mucho lo que caminamos el primer día, realmente no recuerdo cuántas horas fueron, pero si recuerdo el gran chaparrón que nos cayó, y menos mal que comenzó cuando ya estábamos todos en el campamento, y nada más que comenzaron a caer las primeras gotas, todos corriendo, nos metimos en nuestras respectivas tiendas, y dentro de ellas cenamos, la rica cena que los cocineros nos habían preparado. 

¡Qué noche la de aquél día! la tienda tenía goteras, y nos dimos cuenta de ello, al notar que teníamos los pies mojados, y eso que los teníamos metidos en el saco de dormir. El agua nos entraba por la cremallera de la puerta, y todo lo que habíamos dejado a nuestros pies se había mojado, y menos mal que no duró mucho, pues no sé qué hubiese pasado y cómo hubiésemos acabado.

De esa noche tengo otra anécdota, a mi hijo le entraron ganas de ir a hacer un pipi, y le dije que le acompañaba. Tanteando y andando en la oscuridad, los dos juntos nos dirigimos hacia lo que nos pareció una gran piedra, y le dije, ponte aquí y al apoyarme en la piedra nos dimos un gran susto, ya que se movió y mugió, ya os podéis imaginar cómo salimos corriendo y asustados hacia la tienda. 

Al día siguiente nos dimos cuenta de que se trataba de unas vacas, de haber sabido que las teníamos allí mismo, creo que ni se nos hubiese ocurrido salir de la tienda. 



Desayunando y tomando fuerzas para nuestro segundo día, en el que íbamos a alcanzar los 4.200 metros de altitud, y me preocupaba bastante por el soroche. 

CAMINO DE LOS INCAS 2º DÍA -Machu Picchu, Cuzco - PERÚ

A las 6 de la mañana, los porteadores nos despertaron, y después de recoger y empacar todas nuestras cosas, nos tomamos el rico desayuno que nos habían preparado. Justo en ese momento, y sabiendo que ese día iba a ser peor que el de el día anterior, (teníamos que realizar un ascenso de 1.200 metros, hasta el punto más alto de todo el camino), fue cuando comencé a decirme o a preguntarme a mi misma, "qué quién me había mandado a mí meterme en semejante situación" 

En Miscay, primera parada del Camino Inca


¡Si el día anterior, cuando tan solo había caminado dos horas, en Miscay, donde paramos a almorzar, y me hicieron esta foto, ya tenía esta cara!. Pues me preguntaba, ¿cómo acabaría?, después de los 3000 metros que ya habíamos ascendido, más los 1200 que me quedaban para llegar a Warmiwañusca, el punto más alto de todo el camino. 

Y, sin pensármelo dos veces, con todo el grupo, me dispuse a caminar, y poco a poco fui ascendiendo. Todos sabíamos que ese día iba a ser el más difícil, y que nos iba a demorar entre 4 o 5 horas, llegar a ese punto.

En un principio íbamos todos juntos, pero poco a poco nos fuimos distanciando. Y a pesar de lo mal que me encontraba, en ningún momento dejé de caminar, ni desistí. La verdad es que no tenía más remedio, no había vuelta a tras. Así que, pasito a pasito, chupando pastillas de glucosa, y con la ayuda de algunos remedios que algunas peruanas de esa zona me iban dando, como hoja de coca para masticar, unas hierbas que me ofrecían para que las oliese, y la verdad es que me aliviaban, pero tan sólo era momentáneamente, ya que enseguida me volvía el malestar. La cabeza parecía que me iba a estallar.

No sé lo que tardé, pero si recuerdo los últimos metros que anduve hasta llegar a la cima. Como ya os he comentado, casi todo el trayecto lo hice sola, me refiero a que no iba con mi marido ni con mi hijo, ellos iban por delante. Aunque en ningún momento me sentí sola, ya que la guía siempre iba pendiente de todo el grupo.

Me derrumbé, cuando por fin, a lo lejos escuché mi nombre, y vi que eran los de mi grupo, que me daban ánimos. Fue cómo si mi cuerpo dijese, hasta aquí he llegado. No sé si llegué a llorar, pero sí recuerdo que me sentí desfallecer, e inmediatamente, mi hijo y mi marido al verme, vinieron a socorrerme y, con uno a cada lado, y contando los pasos, y parando cada tres para respirar, conseguí alcanzar la meta. 


Sufriendo el soroche, o mal de altura

Supongo que viendo esta imagen, os haréis una idea de lo mal que me encontraba, siempre he dicho, que si en ese momento a mí me hubiesen dejado en la cima, allí me hubiese quedado. Después me enteré que a ese paso también se le conoce con el nombre de "la mujer muerta".

Tiempo después, en un cine de Barcelona, vi un documental de una alpinista que estaba ascendiendo un monte, y con ella reviví todo lo que sufrí ese día, parecía que estaba metida en su cuerpo. Estoy convencida de que si no me hubiesen ayudado, me hubiese sido imposible superar esa situación por mí misma. Me hubiese muerto allí mismo, ya que mi cuerpo no me respondía, pero lo mejor de todo, es que hubiese estado completamente relajada y tranquila.    



Menos mal, que en cuanto comenzamos a descender, todo el mal estar que tenía desapareció. y pude disfrutar de las hermosas vistas que desde allí se veía. 



Los Andes
Si os fijáis bien, en estas dos fotos se puede ver a lo lejos el camino 



Estábamos tan altos que daba la impresión de que estábamos más cerca del cielo que de la tierra


Camino Inca

Y mi hijo tan feliz, ni se cansó, ni sintió el soroche o mal de altura, y eso que llevó su mochila durante todo el camino. 

Hora de comer

Y a mitad del camino de esa jornada, nos encontramos con nuestros porteadores, que en una explanada nos habían acondicionado un lugar para comer. La verdad es que la comida estuvo muy buena, y no tuvimos ningún problema. Con lo que si que tuve que tener mucho cuidado, fue con el agua que cogíamos de los riachuelos. Llevé unas pastillitas que compré en una farmacia de Lima, que echaba en el agua, para desinfectarla, y menos mal que lo hice, ya que cada vez que llenaba la botella y miraba a través de ella, veía pequeños bichitos.

Os aconsejo que os llevéis ropa de abrigo para la noche, ¡qué diferencia había entre el día y la noche!. Esa en concreto no podíamos aguantar el frío que nos hacía, uno de nuestro grupo se pasó toda la noche quejándose del frío, y nosotros no lo decíamos, pero a pesar de que éramos tres, metidos en la tienda, tampoco conseguíamos entrar en calor. 

CAMINO DE LOS INCAS 3º - Machu Picchu, Cuzco - PERÚ


Ese día, a pesar de que la noche había sido muy fría y habíamos pasado mucho frío, me levanté muy animada, y eso era porque sabía que esa noche podría tomar una ducha con agua caliente, y dormir en una cama. Así que después de lavarme y acicalarme en las aguas de un riachuelo que teníamos al lado de nuestro campamento, emprendimos nuestro camino. 
El recorrido de ese día iba a ser el más largo, y el más bonito, de todos los que hasta el momento habíamos hecho, nos comentaron que veríamos lagunas, y algunas ruinas. 



Después de un ascenso de más o menos hora y media, llegamos al paso de Runkurakay, situado a una altura de 3.950 metros.


Allí nos encontramos a otros grupos, que se encontraban levantando sus campamentos, y después de un breve descanso, continuamos el resto del camino, que en su mayoría era cuesta abajo.

De ese día tengo el recuerdo de ir yo sola caminando, y detrás de mí escuchar los pasos de los porteadores que venían  hacia nosotros. Realmente me sorprendía la velocidad con que lo hacían, y eso, que como podéis ver en la foto, llevaban mucha carga a sus espaldas. Al llegar a mi altura me paré para dejarles pasar, y con sorpresa vi que algunos de ellos, en lugar de zapatos  llevaban unas sandalias, y para evitar el roce en la piel se habían puesto trozos de paja que habían arrancado en el camino. 

Preparando nuestra comida

Continuamos caminando hasta que en Chaquicocha, nos encontramos con nuestros porteadores y cocineros, preparando el menú para ese día en esta peculiar cocina. Después de una buena comida, y un corto descanso nos dirigimos al campamento Wiñaywayna. No os podéis imaginar lo cansada y agotada que llegué. Pero esta vez no era por el mal de altura, si no porque el descenso fue muy empinado y en su mayoría escalonado. Supongo, que para su comodidad, los incas lo habían construido en forma escalonada, y el hecho de tener que ir bajando escalón de piedra tras escalón, también cansaba mucho.  

No todos los que llegan al campamento duermen en él, aunque si que tienen la posibilidad, de poder darse una ducha, "si pagan el precio establecido". Nosotros, después de instalarnos y darnos una buena ducha de agua caliente, nos preparamos para ir a visitar las ruinas de Wiñaywayna. Después regresamos al campamento, que tiene el mismo nombre que las ruinas, y en él cenamos, y pasamos una velada muy interesante, en compañía de otros tantos caminantes.  

CAMINO DE LOS INCAS 4º DÍA - Machu Picchu, Cuzco, PERÚ

¡Por fin amaneció y llegó el día más esperado de todo el camino de los Incas!. No sé si fue por lo impresionada que quedé al ver ante mi las ruinas del Machu Picchu, que no recuerdo nada de lo que ese día hice, desde que me levanté en el campamento Wiñaywyana hasta llegar a ese punto. 


Solo recuerdo que el camino era más estrecho, y que después de una hora y media de caminata, y tener que casi reptar por unos escalones para llegar a Inti Punku, el nombre en Qechua de "La Puerta del Sol", lugar en donde tomé esta foto de las ruinas de este antiguo poblado andino que los Incas construyeron en el siglo XV 
  

Allí, mientras esperábamos al resto del grupo, todos admirábamos esta maravilla.Yo ya la conocía, pues ya en el año 1994, al poco de llegar al Perú  fuimos a visitarlo. Pero nada que ver esta perspectiva, con la que se tiene cuando uno llega montado en un mini-bus, por su zigzagueante carretera



Una vez ya todo el grupo reunido, reemprendimos nuestro camino hasta las famosas ruinas Incas. Ruinas, que desde el año 1983, están incluidas en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Y que desde el 7 de julio del 2007 fueron declaradas, como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno


Os voy a contar una cosa, que doy por hecho de que muchos no saben. La gran mayoría, y entre ellos me incluyo, (ya que también así yo lo creía) cuando vemos esta imagen siempre decimos "el Machu Picchu" porque pensamos que así también se le llama a ese cerro tan representativo en estas ruinas. Pues no, ese monte se llama  Huayna Picchu, que significa montaña joven. El monte Machu Picchu, que significa montaña antigua, es el monte por el que descendimos, y en el que se encuentra la ciudadela.


Como ya os he comentado, esta era la segunda vez que caminaba por este impresionante lugar, del que se dice que pudo haber sido una de las residencias de descanso de Pachacútec, noveno inca del Tahantinsuyo entre los años1438 y 14 70. 

De allí también me traje esta peculiar puerta



Ese día tuvimos tiempo libre para ver las ruinas, y fue allí donde también me despedí de dos de nuestros porteadores que nos habían acompañado durante todo el trayecto.